“Ajami”

Por Lorena E. Cruz

Omar es un joven musulmán involucrado en una rencilla familiar de la que no es culpable pero de la que tendrá que cargar con la responsabilidad. Malek es un palestino que trabaja en Israel con la intención de costear el tratamiento de su madre enferma. Abu Elias es un empresario cristiano que, mientras se yergue como mediador en la comunidad de Ajami, evita que su hija tenga un romance con alguien que no es de su misma religión. Binj quiere ir a vivir lejos de su pueblo natal con su novia judía sin ser mirado como un musulmán que transgrede la ley. Y Dando es un policía que tiene la esperanza de encontrar a su hermano desaparecido.

Ajami se teje a través de cuatro microhistorias que brindan una panorámica contemporánea de la vida cotidiana en uno de los barrios árabes más antiguos de Jaffa, en la costa central de Israel. La imagen impresionista que causa el filme está estructurada con pequeñas viñetas que muestran relatos específicos y personales, pero también generales y colectivos. La experiencia de los protagonistas importa, pero no tanto el habitar una ciudad como esa: los personajes nos acercan a una realidad diferente y compleja en donde la violencia y los conflictos étnicos y religiosos son el leitmotiv de la rutina diaria y en la que todo regresa (a ¿donde empezó?) y se repite.

Los directores y guionistas, Scandar Copti y Yaron Shani —palestino e israelí, respectivamente—, se valen de ciertos personajes para dar cuenta de esta circularidad y redondear la segmentación, algo confusa por momentos, de la trama. Nasri, por ejemplo, dibuja historietas —otras tantas viñetas— con las que re interpreta una historia que ya estamos viendo; él también es la voz en off que nos guía en partes vitales del filme; es, a veces, un meta observador que analiza y explica las enmarañadas situaciones y, en ocasiones, es más reflexivo que sus coetáneos adultos; así, él sabe (¿o presiente?) que “esto no puede terminar bien”.

Con actores no profesionales de Jaffa, y grabada “a dos manos” con un par de cámaras, Ajami nos acerca a la diversidad cultural de Israel, donde conviven palestinos, judíos, cristianos, y musulmanes, y la posibilidad de conflictos es una realidad latente. El realismo de la película se concreta cuando historias que leemos en el periódico se encarnan en nombres comunes como los de los protagonistas; cuando se es imposible juzgar algo como “bueno” o “malo” porque todas las confusiones y violencias parecen estar “justificadas”. La condena es que el ciclo continúa. ¿La alternativa? Como el niño que dibuja y narra cómo empezó todo sentencia: “Respira hondo y deja que se relaje tu cabeza. Te sientes tranquilo y relajado. Tus manos ya no pesan. Y luego tus pies. Luego todo tu cuerpo. Cuando cuente hasta tres abrirás los ojos y estarás en otro lugar. Uno. Dos. Tres”…

Premios y nominaciones: Cámara de Oro, Mención Especial, Festival de Cine de Cannes; nominada como Mejor Película Extranjera en la 82º entrega de los premios Oscar; Sutherland Trophy en el London Film Festival.

Ficha filmográfica

Título original: Ajami.

Directores y guionistas: Scandar Copti y Yaron Shani.

Fotografía: Boaz Yehonatan Yacov.

País: Israel, Alemania.

Año: 2009

Duración: 120 min.

Administrador

Seminario Universitario de Culturas del Medio Oriente
Universidad Nacional Autónoma de México